Hace días que tenía pendiente esta entrada, pero la frenética actividad de las últimas semanas con el curso de guía turístico gastronómico, me han impedido sentarme un rato tranquilo para poder hacerla, ahora sí y ahí va.
El 1 de Mayo y festividad del día del trabajo, este grupo de tortillando decidió no hacer fiesta y seguir con sus lecciones, ya que el fin de curso está cada vez más próximo y nos gustaría superar la licenciatura con la mayor nota posible.
Pues lo dicho, el día 1 cogimos el coche rumbo al bar el Torito en Rota, nada más salir, toda la Alameda estaba cortada por la manifestación y una gran caravana nos recibió desde la Caleta poniendo en peligro las lecciones de la jornada, pero por fin, aunque tarde, llegamos a Rota y acelerados Tomtom en mano fuimos a buscar el Torito.
Este bar, céntrico de Rota, se encuentra en una estrecha calle, con una muy agradable terraza. Nada más entrar nos sorprendió la decoración, con muy buen gusto combinando perfectamente elementos modernos (como espejos, arañas de cristal, predominio del color plata) y tradicionales, (vigas de madera, la forma de las paredes, sillas de espartos).
 |
Detalle del bar el Torito |
Nos situamos en la barra pues íbamos mal de tiempo y pedimos nuestras cervezas y las tapas de tortilla, que en esta ocasión, vienen acompañadas por mojo picón, que pedimos lo pusieran a un lado para poder degustar la tortilla con y sin el mojo. La tortilla estaba buena pero padecía de un mal de la tortillología que es el recalentón al microhondas, lo que le deja la parte exterior brillante y gomosa, el mojo en cambio esta extraordinario, para mojar pan.
 |
Tortilla con mojo |
Como por el camino nos habíamos estudiado la lección, le solicitamos al camarero la beca correspondiente, que consistía en una degustación de arranque roteño, el camarero al decírselo puso cara de sorpresa y nos comentó que ellos ponían sellos no becas, cuando le expliqué lo que era volvió a poner una cara de susto y entró para comentarlo en cocina, al poco salió con una tapa de arranque para los cuatro, que por cierto estaba buenísimo y era para pedir más, pero teníamos otras obligaciones, así que pedimos la cuenta y el camarero nos comenta que el arranque no nos lo iban a cobrar, detalle que desgraciadamente nos afectó en la valoración del establecimiento, ya que, si no quieren dar nada pues que no pongan beca como en tantas otras lecciones, pero sinceramente, en estos casos, uno sale con una rara sensación en el cuerpo que no debería ser.
 |
|
Corriendo cogemos nuestro coche rumbo a Chipiona, al Bar el Volapié: A las 15:00 horas llegamos a este emblemático establecimiento que se encuentra en plena calle principal junto a la Cruz del Mar, allí nos estaban esperando, y guardando un sitio pues el bar estaba completo, Censi y Juan Antonio, progenitores de la tortillanda Nadia, que quisieron acompañarnos en la realización de esta lección chipionera.